¿Por qué lo de los derechos humanos en el programa electoral?

¿No bastaría con la declaración de no reconocimiento del Régimen por no ser democrático y la no ocupación de los escaños?

No, la experiencia nos ha demostrado que eso no basta.

Este Sistema político no nos sirve, pero el motivo no es sólo que no sea democrático, esto es, que los ciudadanos no estemos suficientemente representados por partidos y políticos. No nos sirve porque vulnera, día sí y día también, los derechos de los ciudadanos.

Y la democracia la queremos para garantizar los derechos de TODOS. Ese es el objetivo irrenunciable. Es el mínimo que nos puede permitirnos la unión de todas las personas decentes de este país. Es la causa común por la que luchar.


Sin derechos, no hay democracia.

¿Por qué proponéis esto precisamente ahora?


No es “ahora”.

Llevamos muchos años trabajando por este objetivo.
Primero, con el voto en blanco, sin candidaturas electorales.
Después, desde 2003, con el voto en blanco computable y presentando partidos-herramienta a los procesos electorales: “Ciudadanos en blanco” y “Escaños en blanco”.

Esta propuesta es la evolución lógica de ese trabajo.

Y cuidado: cada día que pasa es más difícil poner en marcha una iniciativa política democrática, no-violenta, para solucionar las cosas. Cada día que pasa hay más rabia, más manipulación y menos cultura.

No nos sobra tiempo para reaccionar. El momento de hacer las cosas, y de hacerlas bien, sí es ahora.

¿Esto es algo de mala fe, para dividir el voto de “la izquierda”?

Nuestro Sistema político no es democrático.
Si eres consciente de ello, no tiene sentido preocuparte por los resultados electorales. Esa batalla está ya perdida.
En realidad, siempre lo estuvo.

¿No deberíamos unir fuerzas con cualquiera que quiera rechazar el Sistema vaciando escaños?

¿De qué serviría eso si unimos fuerzas con personas que tienen objetivos incompatibles con el nuestro? ¿Qué mensaje enviarían esos escaños vacíos? ¿Qué causa reivindicarían?

Si se presenta únicamente una candidatura remix donde se junten todo tipo de motivaciones, muchas incompatibles entre sí, simplemente para vaciar más escaños, esos escaños vacíos reflejarán descontento, pero no emitirán un mensaje claro de lo que pretende exactamente la ciudadanía con esos votos. ¿Qué quieren esos votantes? ¿Otros políticos? ¿Otros partidos? ¿Volver a la época de bonanza, inalcanzable ya, de la burbuja inmobiliaria? ¿Un empleo? ¿Ser ricos? ¿Vacaciones en la nieve todos los años? ¿Acabar con el parlamentarismo (o con los políticos) e implantar un régimen autocrático/fascista? ¿La España una, grande y libre?
¿O quieren una democracia real?
No podremos saberlo.

Si esos escaños vacíos no son el reflejo inequívoco de una ciudadanía concienciada y dispuesta a luchar por la democracia, serán escaños vacíos de políticos, pero también de contenido.
Y los partidos los interpretarán de la forma más favorable para ellos y, en consecuencia, los ignorarán (exactamente igual que como hacen ahora con la abstención, que ya ha sido masiva).
En el mejor de los casos, ofertarán a la ciudadanía algunas reformas estéticas, algunas caras nuevas, alguna sigla nueva; lo cual les permitirá mantener a los ciudadanos unos cuantos años más dando vueltas a la noria de los partidos, sin que ello sirva realmente para cambiar nada.

Es fundamental que quede constancia de cuántos ciudadanos están reivindicando una democracia real en las urnas. Una candidatura para vaciar escaños, como sea, y sin más, no nos sirve para nada.

¿No sirve tampoco el partido “Escaños en blanco”, que también se compromete a dejar los escaños vacíos?

El fin de nuestra propuesta es deslegitimar nuestro Sistema partitocrático.
No es vaciar escaños ni enviar “políticos al paro”, que son los objetivos visibles de ese partido.
Según su manifiesto, su pretensión es “presionar a la clase política y a sus partidos para que se esfuercen mucho más en desarrollar su actividad con ética y respeto”.

Es decir, no pretenden deslegitimar el Sistema. Sólo es una forma de voto protesta, vaciando escaños, para que los políticos y los partidos actuales sean unos amos más amables.
Algo inútil, porque no tenemos sólo un problema de partidos ni de políticos. Es un problema de Sistema, un Sistema político que precisamente impide toda posibilidad de gobernar a esos políticos y partidos que desarrollarían su actividad con ética y respeto.

Si fuera un problema que se pudiera solucionar sin tocar el Sistema, cambiando de partidos o políticos, entonces poco sentido tendría vaciar escaños. Votaríamos directamente a otros partidos distintos para que los ocuparan.

Nuestra propuesta pretende apoyar la construcción de un nuevo Sistema político, democrático, y que garantice los derechos fundamentales de las personas. Para lo cual el actual Sistema tiene que terminar.
Es decir, la nuestra es una opción antisistema. “Escaños en blanco” no es antisistema.

Y además, es un partido.

¿Por qué no valen la abstención, el voto en blanco o el voto nulo?

En teoría, el voto en blanco debería permitirnos deslegitimar el Régimen. Pero no está funcionando. ¿Por qué?

En parte puede ser porque, al no tener consecuencias electorales (en escaños vacíos), le falta contundencia.
Además hay mucha desinformación entre la ciudadanía sobre el voto en blanco, dándose el caso de que hay personas que lo utilizan sin rechazar realmente el Sistema político, cuando no tienen un partido que les atraiga los suficiente.
Y también lo pueden utilizar personas que rechacen el Sistema, pero que no quieran una democracia.

Es decir, que no podemos asignar a ciencia cierta un motivo claro al voto en blanco.

Esa indefinición anula parcialmente su valor como medio para reivindicar un fin concreto, en nuestro caso, la deslegitimación del Régimen por antidemocrático.

¿Y el voto nulo?

Aunque el voto nulo tiene un carácter más antisistema, viene a ocurrir más o menos lo mismo: no es lo suficientemente explícito (es difícil asignarle una reivindicación concreta), ni contundente (tampoco genera escaños vacíos).

¿Y la abstención?

Lo mismo, pero peor, porque gran parte de la abstención es pasiva y consentidora del Sistema.
Y la experiencia ya ha demostrado, también en nuestro país, que grandes niveles de abstención (incluso superiores al 50%) no están sirviendo para deslegitimar nada.

Desgraciadamente, parece casi seguro que, para deslegitimar el Régimen, hace falta una opción mucho más clara y contundente que el voto en blanco, el nulo o la abstención.
Una opción que además provenga de una ciudadanía consciente de lo que hay y que transmita una intención clara de actuar para cambiar las cosas. De una ciudadanía capaz de construir una sociedad diferente.

Esta propuesta pretende cubrir esta necesidad.

¿Qué haríais si ganarais las elecciones?


Eso no puede ocurrir. No podemos ganar las elecciones. Porque no hay democracia.
Es imposible para una candidatura alternativa superar estas barreras (sección “No haydemocracia”).

En cualquier caso, de darse ese supuesto impensable, los electos de esta candidatura no gobernarían. La única acción posible en ese caso sería convocar inmediatamente un plebiscito para elegir una nueva Constitución, entre las varias que, de darse esa circunstancia, a buen seguro ya estarían elaboradas, propuestas y debatidas por la ciudadanía.
Y tras ello, nuevas elecciones en un nuevo Régimen político.